martes, 15 de marzo de 2016

Una escena de Deseos del destino.


Eran las doce en punto y Alejandro esperaba junto a Edu la llegada de Adriana. Estaba nervioso, paseándose de un lado a otro sin dejar de mirar el reloj. Edu sonreía al ver el estado de su amigo.
― ¡Tranquilo! Estarán a punto de llegar, ya sabes cómo son las mujeres.
En ese preciso instante, Álex alzó la vista y vio a Adriana aparecer por la puerta. No lo podía creer. Adriana se encaminaba hacia él con paso decidido, la cabeza alta y la expresión seria. Sin embargo, no fue eso lo que llamó su atención. Le llamó la atención su vestido de novia, por  calificarlo de alguna manera. Era un vestido palabra de honor, por encima de las rodillas, ajustado a su figura. En color negro. Conjuntado con altísimas sandalias de tacón negras y la cartera del mismo color. Llevaba el pelo semirecogido y los ojos muy marcados en negro. Su mirada era felina. Estaba espectacular e inadecuada para una ceremonia civil. Alejandro sonrió para sí al ver que aquello se trataba de una venganza. Salió un paso a su encuentro, le sonrió descaradamente y  se dirigió a su oído, a modo que el juez no lo oyese.
― Espero que para mi funeral vayas de blanco.
― Iré de rojo ―lo miró con una sonrisa forzada―. De viuda alegre ―le aclaró―.
Alejandro sonrió ante su ocurrencia. Amaba a esa mujer, cuando estaba enfadada como ahora, la adoraba. Estaba más atractiva y más sexy que nunca, pensó.

La ceremonia fue breve. El juez leyó los artículos correspondientes del Código Civil, dijo unas palabras e intercambiaron los anillos que Edu sacó de su bolsillo. Adriana quedó impresionada cuando Alejandro le colocó el anillo de oro blanco y diamantes, debía costar una fortuna. Firmaron los cuatro y finalmente se pronunció el esperado “puede besar a la novia”.

lunes, 14 de marzo de 2016

Conociendo a los personajes de "Deseos del destino"

Adriana Martorell, soy una mujer de veintidós años que nunca ha conocido hasta ahora al verdadero amor de su vida, estoy a punto de terminar mi carrera y vivo con mi adinerado padre en Madrid, aunque pasamos todos los veranos en nuestra maravillosa casa de Palma de Mallorca, es ahí donde conocí al hombre que me robó el corazón por completo y terminé locamente enamorada de él. La primera vez que escuché su voz grave, lo miré a sus profundos ojos negros y admiré su maravilloso cuerpo, me quedé prendada de Alejandro Robles, al principio me negué a tener  algo con él, se veía que era un hombre acostumbrado a no querer ninguna relación seria, sin embargo lo que sentíamos era más fuerte que nosotros mismos, pasamos el mejor verano de nuestras vidas, hicimos planes de futuro juntos y estábamos a punto de cumplirlos cuando el destino los truncó por completo.

Cinco años después, me reencuentro con un hombre que tiene demasiado odio hacia mí y no lo comprendo, me besa y confunde mis sentimientos, y ante mi negativa a tener nada con Alejandro, me veo sometida a un chantaje por su parte; si no me caso con él y compartimos nuestras vidas, me arrebatará lo que más amo en ella, no tengo opción, y tengo que acceder a los planes de ese hombre que ha irrumpido en mi mundo como un huracán, desestabilizándolo por completo en todos los sentidos y haciéndome sentir muchas cosas que permanecían dormidas hasta ahora.

domingo, 13 de marzo de 2016

Conociendo a los personajes de "Deseos del destino"

Alejandro Robles, soy un hombre que a sus veintiocho años ha pasado por muchos momentos difíciles, he conseguido llegar muy lejos pese a todo, tengo importantes empresas junto con mi tío, vivo desde hace unos años en Miami con él, desde que dejé España hace unos años como un joven humilde y sin recursos, ahora soy en un hombre muy rico y poderoso. Cuando puedo visito a mi familia en Palma de Mallorca, y ahí fue donde una noche de verano conocí a la mujer que me robó el corazón. Adriana es todo lo que un hombre puede desear; guapa, con unos impresionantes ojos verdes que quitan la respiración, un cuerpo perfecto, educada, dulce y con una luz especial en su mirada. Quedé completamente hechizado por esos maravillosos ojos  al verla por primera vez en una fiesta multitudinaria, al final de la noche me acerqué a ella y admiré su gran belleza, no pude evitarlo, fue más fuerte que yo,  y terminé besando a esa mujer sin importarme nada más. Fue el mejor beso de mi vida, traté de apartar de mi lo que comenzaba a nacer por Adriana, pero me di cuenta que era un estúpido si dejaba escapar a alguien como ella. Yo nunca había pensado en casarme, no creía en el amor ni en una familia, pero con Adriana lo deseaba, todo eso y mucho más.
Ambos nos enamoramos como locos, pero el destino se interpuso entre nosotros, todo lo que planeamos se desvaneció, yo volví a Miami y nunca más supe de Adriana, hasta que un día, después de cinco largos años odiándola, volví a coincidir con ella en Madrid, me trató como si no nos hubiésemos conocido antes, y posteriormente descubrí algo que me hizo odiarla más de lo que ya lo había hecho durante esos años separados. Reencontrarme con Adriana no fue planeado, y mucho menos encontrarme con todos los secretos que me encontré, por ello tuve que llegar hasta el chantaje para que ella accediese a casarse conmigo, no había otra forma de recuperar su amor, yo estaba en una clara desventaja, había perdido cinco largos años y tenía que recuperarlos de algún modo ya que Adriana no estaba dispuesta a volver a tener nada conmigo.