domingo, 13 de marzo de 2016

Conociendo a los personajes de "Deseos del destino"

Alejandro Robles, soy un hombre que a sus veintiocho años ha pasado por muchos momentos difíciles, he conseguido llegar muy lejos pese a todo, tengo importantes empresas junto con mi tío, vivo desde hace unos años en Miami con él, desde que dejé España hace unos años como un joven humilde y sin recursos, ahora soy en un hombre muy rico y poderoso. Cuando puedo visito a mi familia en Palma de Mallorca, y ahí fue donde una noche de verano conocí a la mujer que me robó el corazón. Adriana es todo lo que un hombre puede desear; guapa, con unos impresionantes ojos verdes que quitan la respiración, un cuerpo perfecto, educada, dulce y con una luz especial en su mirada. Quedé completamente hechizado por esos maravillosos ojos  al verla por primera vez en una fiesta multitudinaria, al final de la noche me acerqué a ella y admiré su gran belleza, no pude evitarlo, fue más fuerte que yo,  y terminé besando a esa mujer sin importarme nada más. Fue el mejor beso de mi vida, traté de apartar de mi lo que comenzaba a nacer por Adriana, pero me di cuenta que era un estúpido si dejaba escapar a alguien como ella. Yo nunca había pensado en casarme, no creía en el amor ni en una familia, pero con Adriana lo deseaba, todo eso y mucho más.
Ambos nos enamoramos como locos, pero el destino se interpuso entre nosotros, todo lo que planeamos se desvaneció, yo volví a Miami y nunca más supe de Adriana, hasta que un día, después de cinco largos años odiándola, volví a coincidir con ella en Madrid, me trató como si no nos hubiésemos conocido antes, y posteriormente descubrí algo que me hizo odiarla más de lo que ya lo había hecho durante esos años separados. Reencontrarme con Adriana no fue planeado, y mucho menos encontrarme con todos los secretos que me encontré, por ello tuve que llegar hasta el chantaje para que ella accediese a casarse conmigo, no había otra forma de recuperar su amor, yo estaba en una clara desventaja, había perdido cinco largos años y tenía que recuperarlos de algún modo ya que Adriana no estaba dispuesta a volver a tener nada conmigo.


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